El vacío

Existe un vacío que es eterno, silencioso y misterioso. 

Un vacío al cual pertenecemos; es origen y es destino. 

Es momento presente; en él se despliega la vida, en él se despliega lo inerte.

Un vacío que lo tiene todo y al mismo tiempo no tiene nada.

Un vacío que evidencia con claridad la impermanencia de todas sus variables.

Desde ese vacío surgen estas palabras, mientras estoy acostado sobre el suelo.

Y cuando estas palabras no sean leídas, al vacío volverán.

La entrega 

Un cuerpo apoyado en la tierra, es un cuerpo vulnerable. 

Un cuerpo soltado en la tierra, es un cuerpo vulnerable.

Pero solamente un cuerpo  soltado en la tierra puede echar raíces.

Y solamente un cuerpo enraizado, permite un cultivo.

El Crecimiento 

Observemos la naturaleza:

El crecimiento de un gran árbol no sería posible sin el sustento de sus raíces. 

El potencial se encuentra en su base, en su nivel de ramificación. 

 

¿De donde les surge tanta confianza a estos seres para entregarse totalmente a la tierra?

¿Acaso no saben que estarán expuestos a periodos de sequía o a temporales devastadores?

¿No saben que no estarán exentos de incendios forestales?

¿Que si crecen serán el foco de la industria humana?

Entonces, ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué tanta insistencia?

 

Aun así, crecen y brotan, incluso hasta por el pavimento urbano. Si hay espacio, se expanden siguiendo su propio patrón natural. Donde hay grieta o fisura, se adaptan al camino, y a pesar de toda dificultad, se encuentran con la luz del sol.

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